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El arte de vivir

31 Jul , 2017  

“No hay ser humano, por cobarde que sea, que no pueda convertirse en héroe por amor”.

Platón

 

Estamos en un mundo complicado, en el que se necesita a veces de la enajenación para poder seguir sobreviviendo cuerdamente. Es inevitable que el ser humano encuentre una manera de evadir o de sentir que se libera su estrés, porque en serio es muy difícil la vida.

No solamente tiene que ver que el humano es un cumulo de sentimientos contradictorios, de emociones que pueden estallar en cualquier momento, de suspiros encerrados que no se atreven a salir, y de palabras enredadas que se convierten en tragos amargos al no encontrar escapatoria. Sí, somos criaturas emocionales y complicadas, que a veces nos dejamos llevar por las sensaciones que en este momento nos quejan, de la ira que nos nubla la visión y el pensamiento, o el estúpido amor que nos pone una venda en los ojos y nos hace cometer sandeces.

Por eso, las personas comienzan a drogarse, o a tomar, para intentar adormecer sentimientos que no queremos sentir, que duelen demasiado o confunden tanto que nos hacen explotar la cabeza, que ésta gire y gire. También existen los individuos que se encierran en la religión, el ejercicio o hasta la literatura. Creo que es inevitable querer anestesiar de vez en cuando tus pensamientos, mientras que éstos se hagan de forma saludable y que no atente contra tu saludo o la de otras personas.

Puede ser desde sacando tu certificación de yoga, que te ayude a encontrar esa unión de mente, cuerpo y alma, y de esta forma ayudar a encontrar un calmante en un mundo que nunca deja de girar, que siempre se encuentra en continuo movimiento.

La meditación también se ha puesto de moda, porque es una forma de calmar las grandes olas de ansiedad y pensamientos que inundan en muchas ocasiones tu mente. O simplemente estar en Netflix viendo películas y documentales que puedan ayudarte a olvidar un determinado momento o sensación, aunque sea por unos segundos.

Hay métodos más o menos efectivos, pero todos tienen el mismo objetivo. En serio, la vida y las responsabilidades que ésta conlleva es todo un reto. Todos deberíamos tener una medalla que nos conceda el reconocimiento de despertar día con día a enfrentar nuevos obstáculos, y seguir y seguir y seguir, sin nunca poder parar.

 


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